sábado, 8 de noviembre de 2014

Don Juan Tenorio (Halloween)



Acto VI

Escena 1






(La casa está llena de ataúdes que, según don Juan, donde reposan sus adversarios que mató al osar enfrentarse a él).


Juan. Tal es mi historia, señores. Y el emperador al oírla, dijo: “Hombre de tanto brío merece el amparo mío; vuelva a España cuando quiera". Y heme aquí en Sevilla para disfrutar de vuestra agradable presencia.

Centellas. Es honra inmensa.

Juan. ¡Ciutti! Pon vino al Comendador. Yo quitaré las telarañas que hay en la mesa que, a mi parecer, no son el mejor comensal en una cena.
Avellaneda. Don Juan, dejad esa locura. Que el Comendador no va a venir a cenar, porque está muerto, vos mismo lo asesinasteis.
Centellas. Brindemos a su memoria, y más en él no pensemos.
Juan. Yo no creo que haya más gloria que esta mortal. Mas por complaceros, ¡vaya! Que Dios te dé la gloria, Comendador (Se escuchan unos truenos que les hacen temblar).
Avellaneda. ¿Qué le pasa, don Juan? Le veo muy pálido.
Centellas. Es verdad, ¿qué le pasa? ¿Se encuentra bien?
Avellaneda. Creo que le mordió una araña cuando limpió la mesa.
(Don Juan cae rendido en la mesa; tiene la cara morada, con telarañas, y con profundas heridas, es un zombi).
Centellas. Le tiraré vino en la cara, para ver si se despierta.
(Don Juan se despierta de repente, y se oyen de nuevo más truenos).
Centellas. Creíamos que se había muerto, don Juan, aunque visto su aspecto, no se sabe a ciencia cierta.
(Don Juan murmura cosas ininteligibles, cuando de repente se oye que llaman a la puerta).
Avellaneda. Alguien llama, pero no teníamos previsto recibir a nadie.
Juan. Ciutti, si vuelve a llamar, suéltale un pistoletazo (Llaman más cerca).
Centellas. ¿Otra vez?
Ciutti. ¡Cielos! Que ha sonado en la escalera, no en la puerta de la casa.
Juan. ¿Pensáis que sea otro muerto, un amigo mío?
(Llaman más cerca).
Avellaneda. ¿Oísteis?
Ciutti. Por San Ginés, ¡que eso ha sido en la antesala!
Juan. ¡Ah! Ya lo entiendo; vosotros mismos me habéis dispuesto esta
comedia, a mí me habéis convertido en un zombi y habéis invitado a otros tantos.
Centellas. Señor don Juan, aquí hay escondido algún misterio.
(Vuelven a llamar más cerca).
Ciutti. Y ya en el salón ha sido.
Juan. ¡Señores! ¿A qué llamar? Los muertos se han de filtrar por la pared.
Avellaneda. Aquí el único muerto que hay es vos, don Juan.
Centellas. Yo expiro.
Avellaneda. Yo desfallezco.
    Los dos caen desvanecidos.




1 comentario:

  1. Madre mía, qué locura de texto, Julián, ja, ja, ja. En líneas generales está muy bien, no tengo mucho que decir sobre él porque la expresión es correcta y la ortografía, como acostumbras, impecable. Solo hay una pequeña intervención, la acotación inicial, que no sé muy bien por dónde coger, que me parece sintácticamente coja; te la copio: "La casa está llena de ataúdes que, según don Juan, donde reposan sus adversarios que mató al osar enfrentarse a él". A mi juicio falta ahí un verbo. Pero nada grave, como ves.

    Buen trabajo, pero, Julián, ¿dónde está la carta al director?

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