miércoles, 1 de octubre de 2014

RETRATO LINGÜÍSTICO



Hola a todos:
Me llamo Julián (como mi abuelo) y mi segundo nombre es Alexei y soy un chico nacido en Rusia; allí viví hasta los cinco años, disfrutando con la nieve y aprendí a hablar en mi lengua materna, el ruso (paruski), aunque al venir a España se me olvidó muy pronto ese extraño idioma. “¿Cómo puede ser esto posible?”, me dicen algunos, cuando se enteran de que nací en Rusia; pues ahora os lo voy a contar:
En 2004, mi madre hizo un viaje con mi tía hasta Cherepovets  -Vologda- (al Norte de Rusia), para traerme a España; el viaje fue un tanto raro y lleno de  anécdotas:
El primer día que nos encontramos, mi madre me quiso hacer una foto, pero la directora del orfanato le decía constantemente: “Nou fotos, nou fotos”. Eso mi madre sí lo entendía, aunque no hacía mucho caso y de hecho me sacó varias fotos. Pero otras cosas que yo le decía en ruso, mi madre no las entendía hasta que la traductora se lo traducía en español. Nos entendíamos con gestos.
Cuando estábamos en Moscú, de repente, me entraron ganas de hacer pis, y dije: “pisha boda, pisha boda” (= me hago pis),  pero como en ruso boda significa agua, mi madre y mi tía entendieron que yo quería agua y estábamos al lado de una fuente, me dieron una botella de agua L. Así que como insistían mucho en que bebiese la botella, me la bebí y luego hice pis en el árbol más cercano.
Mis primeras palabras en español las aprendí en el avión de viaje a España: cocodrilo, avión, camión (porque tenía un cuaderno para pintar y aparecían esas palabras).
Luego, llegué a España y en verano estuve con mi abuelo y otras tías en mi pueblo de León; allí, a la vez que ellos me enseñaban español yo les enseñaba cómo se decían las palabras en ruso: bábusca “abuela”; diedusca “abuelo”; somaliot "avión”; caroba “vaca”; koska “gato”; machine “coche”; en la comida me gustaban las apilsin, es decir, mandarinas, también arbús, la “sandía”; pero lo que más me gustaba era el pomarodi “tomate”.
No era difícil entenderme cuando decía: Da “sí”, Niet “no”, Ñe gudu “no quiero”.
Un día mi tía me leyó un cuento en español, La casita de chocolate con Hansel y Gretel, me enseñaba los dibujos y me gustó mucho y casi me lo aprendí de memoria.
En septiembre me tocaba empezar el cole y mi profe Isabel habló con mi madre para ver si compraba todos los libros, porque como yo todavía no dominaba el español, a lo mejor no me enteraba de la mitad de las cosas, pero al final decidieron comprarlos, por si acaso.El primer día de clase, la profe nos leyó un cuento, coincidió que era Hansel y Gretel; la profe se quedó maravillada de cómo lo había entendidoJ. Lo que no sabía ella era que ya lo había visto en casa. Además, contaba con la ayuda de mi abuelo que me ayudaba a leer con unas fábulas que él tenía en un libro, aunque yo me quedaba en los dibujos, y no le hacía mucho caso al pobre, pero como era maestro, él me enseñaba a pronunciar bien las palabras.
Algunos sonidos me costaban más, como por ejemplo, pronunciar la R: En la clase de Mates, nos tocaba aprender las formas y los colores, y algunos niños se reían, porque yo pronunciaban mucho la R: “Trriángulo, rrojo, grrueso”, “Cuadrrado, verrde”. También confundía la F y la Z y cuando me mandaban copiar yo ponía: “No debo interrumpir a la procesora”. Ahora a veces todavía las confundo, pero no tanto.
Durante los tres primeros años estuve asistiendo a clases particulares de ruso y llegué a leer cuentos y a poder escribir algunas palabras en ruso, como muestra esta ilustración:







Algunos amigos me regalaron vídeos con películas infantiles y CDs con canciones en ruso que escucho de vez en cuando.
La verdad es que he ido olvidando el ruso según he ido aprendiendo español, que creo que lo hablo bien. Además, ahora tengo que añadir otros idiomas, me peleo con inglés, y doy por imposible el francés.
MI madre dice que el ruso de mi infancia sigue en mis neuronas y que en algún momento podré volver a hablarlo. ¡Ya veremos!


1 comentario:

  1. Julián, ¡felicidades! Tu trabajo es soberbio, bien escrito, conceptualmente muy interesante. Te confieso que tenía muchas ganas de leerlo para conocerte un poco mejor y saber cómo fue tu aprendizaje del español, tu retención del ruso, etc. Pero me has sorprendido gratamente porque nuevamente has dejado un discurso muy elaborado y ciertamente interesante en tu portafolios digital. Te animo a seguir así.

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