martes, 8 de abril de 2014

Allí estuve y... "Me fui"

Mi segunda semana ha sido muy diferente, me despertaba muy tarde, porque el horario había cambiado, ahora era de tres a once de la noche; creía que iba a ser mortal, pero en cambio fue muy relajado porque en las horas que no estaba el jefe (de tres a cuatro y de ocho a once) podía entrar en recepción y ponerme a jugar al ordenador o releer una y otra vez cómo iba el campeonato de liga.

Esta última semana aprendí muchas cosas, a pesar de que era muy relajada:
  • Una tarde me mandaron hacer una habitación, es decir, poner las camas, las mesitas de noche, las sillas y por último, un maletero; yo pensaba que un maletero era un armario o algo así, pero descubrí que era un sofá más lujoso que el de mi casa, sólo para poner unas maletas.                                                                                                                         ¡Yo alucinaba! Y si no, mirad la foto:
 
  • Un día vinieron una pareja de ancianos italianos, y me empezaron a hablar en italiano, yo les entendía a medias, ellos me preguntaron que cuál era su habitación y yo les contesté que me encantaría comer una pizza italiana de verdad, ellos me miraron con cara rara y me repitió la pregunta en español mi compañero Santos, entonces ya les contesté que la 204 y para subsanar el error les enseñé todos los lujos que tenía su habitación.
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  • El miércoles llegué con la corbata en la mano y un poco asustado, porque no tenía la corbata puesta al haberse deshecho el nudo y yo no sabía cómo hacerlo ( en casa intenté buscar un vídeo en YouTube, pero seguía sin saber hacerlo). Tuve la ayuda de Francisco, el compañero de las tardes, me la hizo y me enseñó a hacerlo.
  • Hablando de Francisco, éste era un fanático de la serie The Walking Dead y por las noches, a partir de las ocho se ponía tres capítulos seguidos, (cogía el ordenador portátil, se ponía en una salita detrás de recepción y los veía en la web Series Pepito). Yo los veía con él y algunos me engancharon.                                                                                 También vimos el partido del Atlético contra el Barça y el Madrid contra el Borussia.
  • El último día aprendí  cómo ganar más propina imitando a mi compañero Santos: en vez de esperar en recepción a que llegasen los clientes con sus maletas, iba directamente hacia su coche, les saludaba y sin decirles nada, amablemente, les cogía las maletas. Cuando llegaban a recepción querían sus maletas, pero yo me hacía el despistado y les acompañaba hasta la habitación; allí me tenían que dar propina porque si no, les daba corte cerrarme las puertas en las narices. Gracias a esta trama, el último día conseguí catorce euros, y en total las dos semanas más de cuarenta.
  • El último día de despedida salí victorioso, porque la gobernanta me quiso contratar para el verano pero, como ya dije un día, "I'm fourteen".


  • Mis mejores compañeros fueron: Santos, Francisco, Paula y Luis Fidel ( para los amigos, Pin); los tres últimos eran recepcionistas.
                                                                      Este es Santos
 
  • También tuve que llevar algunas cartas al buzón, esas cartas estaban en la oficina, y los que trabajaban allí (Fernando y Carlos) tenían la radio puesta; me sorprendió tanto que les dejasen trabajar con radio sus jefes que se me quedó la canción que se escuchaba en esos momentos, y es la que os dejo ahora:
 
 
Dedicado a su fan número uno (Esther)
La canción se llama "Me fui" (como yo del Hotel)
 
 
 
 
 

1 comentario:

  1. Pero ¡qué rico! es mi niño, qué bien lo describes y lo ilustras con tus fotos y tu música. Se me cae la baba y no es pasión de madre... Este reportaje sobre tu mini-experiencia hostelera con ese aprendizaje tan efectivo de los idiomas (inglés, ruso, italiano) merece que se publique en vuestro periódico y luego " vas y lo twiteas".
    Besos mil. Tu madre.

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